Sé honesto, tú no trabajas por los objetivos

El día 1 de enero de 2019 me marqué un objetivo exigente: cerrar los 3 círculos de actividad física de mi reloj todos los días del año. Sin excepción. Los 365 días. Cada anillo es de un color y la actividad que hay que realizar para cerrarlo es diferente. El anillo azul se completa levantándote y moviéndote un poco durante al menos un minuto en 12 horas distintas del día. El anillo verde se cierra realizando 30 minutos de ejercicio intenso. Y para completar el anillo rojo tienes que alcanzar tu objetivo de calorías quemadas diario. Y cumplí el objetivo. Todos y cada uno de los días del año 2019 cerré los tres círculos de actividad. Así que después de ese éxito decidí volver a marcarme el mismo objetivo para este 2020. Pero estas alturas del año lamentablemente ya he fracasado. El día 18 de febrero, por un descuido, no completé el anillo rojo. Llevaba 413 días seguidos cerrando los tres anillos. Me faltaron 11 calorías para cumplir con el objetivo del anillo rojo, 11 calorías que hubiera quemado simplemente subiendo las escaleras de mi casa. Y me dio el bajón. Porque cuando uno no logra alcanzar los objetivos que se propone habiéndose esforzado se entristece, se decepciona y se desilusiona.

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