Porqué lo llaman “motivación” si deberían llamarlo “amor propio”

CorazónYo en temas de motivación soy más de Thomas Alva Edison (el inventor) y Pablo Ruíz Picasso (el pintor). Del primero es la frase: “El genio es uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración”. Del segundo es: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”.

La motivación en el trabajo está sobrevalorada. Sí que debe ser cierto eso de que las personas felices en el trabajo rinden más (no me explico cómo hacen esos estudios en los que son capaces de marcar un porcentaje determinado), aunque probablemente tenga más relación con las competencias que con la felicidad. Me explico: una persona con altas competencias es capaz de desarrollar un trabajo más satisfactorio y mejor, por lo que es más feliz trabajando.

La cuestión es, como decía antes, que la motivación en el trabajo está sobrevalorada. ¡¡¿Cómo que tienes que estar motivado para hacer tu trabajo y hacerlo bien?!! Pues yo creo que es un tema más de amor propio. Porque aunque no estés motivado tienes que hacer tu trabajo y hacerlo bien.

No me creo que Thomas Alva Edison (el inventor) se levantara todos los días “motivado” para ir a su laboratorio a “fracasar” una y otra vez en sus inventos. Probablemente algún día se levantaría con ganas de mandar todo a tomar vientos. Pero incluso en esos días iría a trabajar y a esforzarse al máximo. Eso es tener amor propio y ser un profesional.

Y no creo que Pablo Ruíz Picasso (el pintor) esperase a estar “motivado” para continuar con un cuadro que no le satisfacía y por esa razón pintar un cuadro mediocre simplemente por no estar “motivado”. Eso es tener amor propio y ser un profesional.

Y me resulta extremadamente difícil imaginarme a uno u otro quejándose amargamente de que están “desmotivados” y esperando a que alguien llegara a motivarles.

En fin, como conclusión: en muchas ocasiones la desmotivación es la excusa para aquellas personas que el amor propio, la profesionalidad, la responsabilidad… era un equipamiento opcional que no les venía de serie y que decidieron no comprar.

Yo por mi parte prefiero trabajar con un profesional desmotivado que con un incompetente motivadísimo. O como dice Alfonso Alcántara (@yoriento) lo más peligroso es un tonto motivado.

Saludos,

Raúl.

16 comentarios

  1. Hola Raúl, es posible que la desmotivación sea la excusa ideal para justificar la falta de profesionalidad de muchas personas. Sin embargo, creo que todos nos necesitamos en algún momento, esa pequeña gota motivadora, que nos recarga de energía para seguir adelante. Cuando tienes la suerte de dirigir a personas, ese reconocimiento público, esa felicitación, a una persona o equipo de personas, les impulsa a la consecución de metas mas elevadas y que sientan, que no hay nada imposible de lograr. Por desgracia, también hay motivaciones de tipo negativo que motivan a las personas, pero…, mejor lo dejamos para otro foro.

    • Hola Alberto,
      lo primero gracias por comentar! Estoy 100% de acuerdo contigo, y precisamente mi objetivo con este post era el de “polemizar”. No suelo ser tan tajante con mis apreciaciones sobre estos temas, pero también estoy notando una “oleada” de mensajes que en el fondo lo que dicen es: o te motivan o tienes la excusa perfecta para no hacer bien tu trabajo. Cuidado con eso!
      Pero el reconocimiento del responsable directo es evidentemente una “recompensa” que sienta muy bien y que te anima a continuar haciendo un gran trabajo. Así que, de acuerdo con tu planteamiento!
      Gracias de nuevo por escribir!
      Saludos,
      Raúl.

  2. Hola a todos! Encantada de poder participar en este foro.
    La motivación, ahí le has dado…. porque creo que es la excusa de aquellos que prefieren que otros hagan las cosas o que tomen decisiones por ellos. Estoy de acuerdo con Alberto en que a todos nos gusta que nuestro jefe reconozca nuestro trabajo pero creo que lo que mueve a un buen profesional es su amor propio y sus ganas de superarse, para mi la motivación es un plus para encarar un nuevo reto pero si te gusta lo que haces te motivas solo.
    Saludos,
    Nuria

    • Hola Nuria!
      gracias por tu comentario. Efectivamente podríamos entender que hay muchos tipos de “motivaciones” y es evidente que, como tú comentas, la motivación interna a la persona e intrínseca a las tareas que se realizan son el mejor motor para garantizar un trabajo excelente. En este caso sí que el concepto “motivado” coincide con el de “profesional”.
      Gracias por dedicar parte de tu escaso tiempo a participar! 🙂
      Saludos,
      Raúl.

  3. José Antonio Mongil

    Hola Raúl, en primer lugar agradecerte tu espacio. Seguidamente te diré que estoy de acuerdo contigo, hasta cierto punto.
    Bajo mi punto de vista, la profesionalidad esta reñida con la desmotivacion.
    Un profesional, tiene que saber tomar decisiones importantes, antes de llegar a la desmotivacion.
    Creo que en parte, es la gran culpable del fracaso profesional de muchas personas y a mi entender, uno de los mejores antídotos para combatirla, es el amor propio y la capacidad de saber sobreponerse ante las adversidades diarias

    Un saludo

    • Hola!
      muchas gracias por compartir tu opinión y qué interesante es lo que dices.
      Siguiendo con tu argumento me pondré en el extremo: creo que toda persona es el único garante de su empleabilidad presente y futura, ya que puedes estar en la calle cuando menos te los esperes (ésa es la cruda realidad actual). Bien, pues esa “profesionalidad” es tu mejor CV. El poder demostrar que pese a todo lo mal que te “gestionaba” tu jefe o tu empresa tú eras capaz de lograr los objetivos y cumplir con tu trabajo, eso es en mi opinión mucho más importante que los años que hayas estado en ese puesto. A esa “profesionalidad” es a la que yo llamo “amor propio”. Pero voy más allá partiendo de tu razonamiento: si un “profesional” es ninguneado reiteradamente por su jefe / empresa estoy completamente seguro de que antes o después se buscará las lentejas en otra empresa o en la suya propia.
      Gracias por tu comentario!
      Saludos,
      Raúl.

  4. ROBERTO CARRAMIÑANA ALDEA

    Raúl, totalmente de acuerdo con lo que has escrito. La motivación, la felicidad, y cito a estas entre otras, es una actitud del individuo frente a como encarar su día a día en la vida. Es una cuestión de responsabilidad hacia uno mismo, no podemos dejar en manos de otros o de las circunstáncias, nuestra felicidad o nuestra mortivación. Como si el “exterior” fuera el responsable de esos estados de ánimo. Obviamente, y como dices, hay días buenos y malos en el trabajo, y es tarea de los responsables de las organizaciones el generar Ambientes de trabajo en los que se mejore la actitud del colaborador frente a la motivación, con reconocimiento, desarrollo, comunicación, apoyo, etc, etc. Pero cada uno debe ser responsable de su motivación y felicidad y en base a ello decidir lo que quiere Hacer.

    • Hola Roberto,
      muchas gracias por tomarte tu tiempo para escribir tus reflexiones.
      Se nota en tus comentarios tu formación y experiencia como coach. Y ahondando en lo que has escrito, esa delegación de responsabilidades pasa en ocasiones incluso porque los demás tomen decisiones claves en tu vida. Ahí lo dejo porque me puedo poner demasiado filosófico con este tema…
      Gracias otra vez por tu comentario!
      Saludos,
      Raúl.

  5. Hola Raúl,

    Me ha gustado tu reflexión. Partiendo de lo mínimo indispensable en la doctrina de la motivación: Maslow o Herzberg… creo que la motivación dentro la empresa es una “obligación” y responsabilidad del trabajador, pero la Empresa debe de asegurar que sus políticas de RRHH le pueden permitir desarrollarse, sentirse bien compensado y en definitiva ser mas feliz.

    • Hola Enrique,
      gracias por tu comentario.
      Como bien dices, partiendo de que las necesidades más básicas estén cubiertas por las políticas de la organización, queda mucho margen para que la persona demuestre su profesionalidad. Pero planteo 2 cuestiones más: la primera es que quizá lo “fácil” sea ser profesional en un entorno que lo favorezca y lo valioso entonces sea ser profesional en una empresa que no tenga esas políticas (al igual que es fácil ser educado con una persona que también lo es contigo, lo difícil es serlo con una persona que te está faltando al respeto). La segunda es que a mi modo de ver, uno de los retos de las organizaciones cuando realizan procesos de selección, es detectar a esas personas que mantienen su profesionalidad aún en momentos “complicados”.
      Gracias por comentar Enrique!
      Saludos,
      Raúl.

  6. Muy buena entrada Raúl! la verdad es que nunca me había parado a pensar en eso del amor propio, yo lo llamo más satisfacción profesional. Siempre he pensado como tú que existen dos tipos de personas, las que les gusta sentirse satisfechas con su trabajo y las que trabajan como deber y con el mínimo esfuerzo posible. Si bien es verdad que un mal ambiente de trabajo o unas malas condiciones laborales, pueden reducir ese amor propio quizás.

    • Hola María,
      muchas gracias por compartir tus reflexiones.
      Es cierto, como dices, que el entorno facilita esa satisfacción personal. Propongo otra clasificación de las personas: las que dependen y reaccionan al entorno, y las que deciden según criterios propios y toman el control de sus propias actuaciones a pesar del ambiente. La lectura del famoso libro de Víktor Frankl “El hombre en busca de sentido” es muy recomendable en este aspecto.
      Gracias por comentar!
      Saludos,
      Raúl.

  7. De acuerdo con la frase de Edison, pero no sé si es coherente lo que dice, con el hecho de haberse apropiado de bastantes ideas (incluidas patentes) de NIKOLAS TESLA.
    En mi modesta opinión, la motivación es una cuestión fundamentalmente personal (amor propio, profesionalidad, imagen…), aderezada con toques externos (reconocimiento, autonomía, resultados…). Siguiendo con frases célebres, me quedo con la de Hannibal Smith (protagonista de la vieja serie de TV, El Equipo A) que al final de cada capítulo decía: “Me encanta que los planes salgan bien”.
    Un saludo y seguiremos.

    • Hola Amador,
      muchas gracias por tu comentario.
      Estoy de acuerdo con que la motivación ha de ser interna y también externa y efectivamente en el orden que indicas: primero la interna y después la externa (me gusta ese término culinario para describir su contribución a la motivación “aderezada”).
      Y gracias también por la frase de Hannibal, al citar tú esa frase y yo entenderla demostramos que estamos ya en una edad…
      Saludos,
      Raúl.
      Pd: Sobre la rivalidad Tesla-Edison hay mucho escrito. Gracias por traerla a colación, aunque sea simplemente para honrar a un gran científico como Tesla. (También podríamos hablar de Tesla-Marconi)

  8. Hola Raúl!!!Yo pienso que para hacer tu trabajo y hacerlo bien, la motivación la considero más algo secundario. Sabes cuales son tus funciones y como desempeñarlas por tanto que te motiven para hacer por lo que te pagan no lo veo tan necesario. Si es cierto que cuando recibes una palmadita en la espalda por hacerlo bien, a nadie nos desagrada. Entiendo que la motivación es buena para conseguir metas “extras”. Aunque pienso que hay dos clases de personas, los que trabajan día a día sin buscar esa palmadita de motivación porque saben cual es su función, y les gusta, y los que hacen las cosas no por se profesionales, sino porque buscan ese reconocimiento extra para hacerse notar. No sé si me he explicado…

    Un saludo.

    • Hola Francisco,
      gracias por tu comentario!
      Haces una reflexión interesante sobre la frecuencia que tiene que tener ese reconocimiento externo (palmadita) para ser eficaz en las personas: tiene que ser algo poco frecuente y asociado a comportamientos excepcionales. Ya que si se hace de manera habitual y por comportamientos que no lo merezcan al final su efecto es incluso contraproducente.
      Y estoy de acuerdo con que algunos buscan el reconocimiento externo para motivarse y otros no.
      Gracias otra vez por tu reflexión.
      Saludos,
      Raúl.

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