Pigmalión o porqué no estoy de acuerdo con las tipologías de trabajadores

De cuando en cuando pasan por mis ojos artículos que hablan sobre los tipos de trabajadores que hay y cómo tratarlos.  Que si el perfeccionista, el social, el tóxico, etc. Una simple búsqueda en internet arroja muchos resultados sobre diferentes tipologías.

Personalmente no estoy de acuerdo con esas tipologías por varios motivos. Algunas son evidentes: no son reales, son simplistas, incitan a no ver cambios de comportamientos en las personas… pero es que además, fomentan el llamado “Efecto Pigmalión“, también conocido como “La hipótesis que se autoconfirma” o “la profecía autocumplida“. Explicaré más detalladamente este punto.

No voy a entrar en lo que es “Efecto Pigmalión” y de dónde viene, ya que se puede encontrar perfectamente explicado en la Wikipedia. Sino que voy a ilustrar con un ejemplo, extraído de la realidad, el cómo se produce ese efecto en el ámbito del trabajo.

Supongamos que un trabajador es “etiquetado” por su jefe como “poco implicado”, ya que nunca ha propuesto una idea de mejora dentro del equipo de trabajo al que pertenece. Ese jefe cada vez que quiera ideas para mejorar el proceso de trabajo, evitará preguntar a este trabajador, ya que en anteriores ocasiones le ha preguntado y no ha obtenido respuesta. “Para qué voy a perder el tiempo”, se dirá a sí mismo este jefe y en parte con razón. Pero el problema es que el trabajador se acomodará y no se planteará nunca cómo podría mejorarse el proceso de trabajo, ya que no le preguntan nunca, total que dicho de otra manera al final es el pez que se muerde la cola.

Y ésa es la clave: etiquetar a nuestros compañeros de trabajo nos influye en cómo nos comportamos con ellos, y ese comportamiento influye también en el de los demás. Si queremos que los demás cambien su manera de actuar, cambiemos la forma que tenemos de tratarles, ya que sino lo hacemos, probablemente estaremos provocando que sigan actuando de la misma manera.

Saludos,

Raúl.

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