El trabajo más duro del mundo

Hace unos días que está pululando por internet un maravilloso video sobre el trabajo más duro del mundo. Antes de seguir leyendo esta entrada es necesario que lo veas:

En un mundo en el que estamos sobresaturados de información, anuncios, publicidad… los mensajes que realmente nos llegan, recordamos y compartimos son los que nos emocionan: o nos hacen reír, o llorar, o ambas como en este video.

American Greetings, que son los que están detrás de este video y venden tarjetas de felicitación, podían haber hecho una campaña lanzando mensajes sobre lo bonitas que son sus tarjetas, la calidad que tienen, la variedad de plantillas que puedes utilizar… Pero han hecho este video para emocionarnos. El mensaje es claro: sé agradecido y envía una tarjeta a la persona que está realizando el trabajo más duro del mundo.

Es evidente que las emociones nos mueven a hacer cosas, que las emociones son el máximo motivador del comportamiento humano. Como dijo Antoine de Saint-Exupéry: “si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho”

Saludos,

Raúl García.

 

4 comentarios

  1. Cuando vi el video, me emocionó! Y me di cuenta de que las madres, TODAS LAS MADRES! Hacemos las cosas como mejor sabemos. Es el trabajo más maravilloso del mundo, porque hagas lo que hagas y estes como estes, los hijos siempre tienen un beso, un abrazo y un “no pasa nada” para su mamá…. Por lo menos los mios.
    ¡Ser madre es lo mejor!

    ¡Gracias por hacer una mención a las madres del mundo mundial!

  2. Me pareció un honorable reconocimiento al esfuerzo poco valorado de las madres de todos los tiempos.Si a esto añades la incorporración de la mujer en el mundo laboral, ya no quiero decir más.
    Mi más sincera enhorabuena a la empresa publicitaria, todo mi satisfacción por su reconocimiento.
    Un saludo

    • Hola Leticia, gracias por el comentario.
      Un gran reconocimiento, por supuesto. Y además la forma de hacerlo ha sido magnífica: emocionando. Así es como los mensajes llegan y se quedan.
      Saludos,
      Raúl.

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