Comentario personal sobre la noticia de El Mundo “Los cursos de formación no sirven”

La noticia en elmundo.es del día 31 de enero de 2014 afirma en su titular lo siguiente: “Los cursos de formación no sirven para nada“.

Una vez pasada la sorpresa que me llevé al leer tan impactante titular, me dispuse a leer el artículo completo y descubrí lo siguiente:

  1. La formación a la que se refiere es la  subvencionada con los fondos de la Fundación Tripartita.
  2. La conclusión del titular está basada en las evaluaciones realizadas durante 2010 y 2011.
  3. Las evaluaciones en las que se basa el artículo son las realizadas por los propios participantes que reciben la formación.
  4. El artículo sirve para criticar la gestión de Celestino Corbacho y Valeriano Gómez al frente del Ministerio de Trabajo durante los años 2010 y 2011.

Lo primero que me llama la atención es el hecho de que las evaluaciones de la formación las realizaron los propios participantes de los cursos. Siendo importante la opinión de los participantes, ¿resulta ése el mejor método para evaluar si una formación es útil? Siguiendo a un experto en la materia como Donald L. Kirkpatrick, ése es tan solo el Nivel 1 de la evaluación de la formación, la evaluación más simple de la utilidad de una acción formativa.

Siguiendo al autor, existen 4 niveles de evaluación de una acción formativa:

  1. Nivel 1: La reacción de los participantes, es decir, la opinión de éstos sobre la formación. Se suele recabar a través de un cuestionario al finalizar la acción formativa.
  2. Nivel 2: El aprendizaje realizado por los participantes, es decir, si han aumentado sus conocimientos, cambiado sus actitudes o mejorado sus habilidades. Las pruebas escritas son un método ampliamente utilizado.
  3. Nivel 3: La conducta del participante, es decir, ¿ha modificado su comportamiento el participante gracias a la formación? La observación y la evaluación del desempeño son las maneras de evaluar este nivel.
  4. Nivel 4: Los resultados de la formación, es decir, el impacto que ha tenido en la empresa la formación recibida. ¿Cuál es el retorno de la inversión en la formación realizada?

Repito, aún siendo importante la opinión de los participantes, creo que basarse únicamente en esa opinión para determinar que “los cursos de formación no sirven para nada” es realizar un salto demasiado atrevido desde la información a la conclusión.

Y por último, y por no alargarme aunque hay más cuestiones que debatir sobre la noticia, dejo dos preguntas en el aire:

  1. ¿Los cursos que se realizan en las empresas y no son subvencionados por la Fundación Tripartita saldrían mejor parados por los participantes? Porque quizá no es una cuestión sobre cómo se subvenciona la formación, sino sobre cómo se planifica y realiza la formación en las empresas.
  2. ¿Sería posible que un participante afirmara, como dice el artículo, que una formación no le ha servido para nada y fuera útil según los niveles de Donald Kirkpatrick?

Saludos,

Raúl.

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