Alegato a favor de las sanciones

El ser humano no es bueno por naturaleza. Siento realizar esta afirmación a las puertas de la Navidad, un tiempo en el que se supone que todo es alegría y felicidad (empañada este año por la COVID19), pero todos los días tenemos ejemplos de ello. Aunque el ser humano tampoco es malo por naturaleza (es verdad, con respecto a este tema me sitúo entre Hobbes y Rousseau sin dar la razón ni a uno ni al otro). En mi opinión, cualquier ser humano es potencialmente bueno y potencialmente malo, y que sea más lo uno o lo otro depende de multitud de factores en los que no voy a profundizar aquí. Lo que es cierto es que en los grupos humanos (ya sean empresas, equipos deportivos o familias) son necesarias las normas, para precisamente velar por que exista una adecuada convivencia entre las personas. Pero la única existencia de una normativa no provoca que las personas actúen correctamente siempre y en todas las situaciones. En ocasiones puede haber personas que se salten las normas por la razón que sea y, por lo tanto, haya que aplicar las sanciones correspondientes.

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